Ámsterdam hoy


Holanda_hoy


Ámsterdam es una ciudad dinámica, jovial y acogedora, con multitud de oferta cultural y de ocio para todos los gustos. Para empezar, y como ejemplo de su convivencia entre el conservadurismo burgués que formó su pasado y la transgresión alternativa que es su presente, diremos que, aunque es la capital de los Países Bajos, en realidad, la capital administrativa y gubernamental es La Haya. Es como si la ciudad hubiera decidido prescindir de la pesadez de la burocracia y quedarse con la capitalidad cultural y social, que es la protagonista real de la vida.

Con más de 800.000 habitantes y casi la misma cantidad de bicicletas circulando, la ciudad cuenta asimismo con 160 canales que representan más de 100 kilómetros de caminos de agua, con 1.500 puentes.

Las cifras, sin embargo, no definen a esta ciudad. Existe una mezcla de vanguardia y tradición, de imaginación alternativa y estabilidad burguesa. El espíritu comerciante de los holandeses a lo largo de los tiempos ha convertido esta ciudad en un compendio de edificios espectaculares, fachadas coquetonas e iglesias imponentes, que compiten con canales y barcos, cafés íntimos y terrazas aprovechando cualquier minuto de sol. El negocio se da la mano con la alegría de vivir.

Si se dispone solo de un día en la ciudad, la ruta obligada sería el núcleo histórico y los canales del Siglo de Oro. Un recorrido en barco por los canales permitirá una visión global. Si el viajero tiene dos días, puede recorrer también los principales museos, como el Van Gogh o el Rijksmuseum. Si se dispone de tres días, hay que visitar también el nuevo barrio al Norte, alternativo y con mucha vida, y es recomendable ver otros barrios, como el que rodea al Tropenmuseum. 

Palabras como libertad y tolerancia han servido a lo largo de los siglos para definir a Ámsterdam. La coexistencia de diferentes personas ha hecho de esta ciudad un polo de interculturalidad. La cultura hippie y anarquista de los años 1970-80 todavía perdura de alguna manera, aunque a veces se convierta en atractivo turístico más que en una forma de vida. Se calcula que unos 18 millones de turistas visitan Ámsterdam cada año, más que la población total de los Países Bajos.

El agua de los canales está muy limpia porque se bombea y renueva cada día. Regularmente hacen limpieza a fondo y encuentran de todo un poco, además de entre 12.000 y 15.000 bicicletas (la mayoría robadas), y hasta algún coche que al aparcar cerca de un canal se ha olvidado de poner el freno.

Ámsterdam ha ido creciendo a lo largo de los siglos, y su situación geográfica ha propiciado que este crecimiento se pueda seguir fácilmente a lo largo de diferentes itinerarios de las zonas de la ciudad, siguiendo una red de anillos concéntricos.

Las casas tradicionales de Ámsterdam cuentan con una sala de estar abierta a la calle con un amplio ventanal, para dejar pasar la luz, y que prosigue en un estrecho y alargado rectángulo hasta, a menudo, un jardín interior. Los holandeses dejan las cortinas abiertas dejando el interior de sus casas, y su vida íntima, disponible a la curiosidad de los paseantes. Sin embargo, está muy mal visto pararse y mirar al interior. De nuevo, encontramos la combinación de la tolerancia y la libertad individual de cada uno. Es el conservadurismo burgués y la transgresión traviesa que podrían definir Ámsterdam.

ANTES DE PARTIR


CUÁNDO VIAJAR

Las mejores estaciones para visitar Ámsterdam son la primavera y el verano, por tener mejor clima. En primavera es la época de los bulbos en flor y de junio a septiembre se celebran acontecimientos culturales, musicales y de todo tipo. De todas maneras, el invierno es una época preciosa para patinar en canales y lagos. Y la Navidad ofrece múltiples mercadillos y los fuegos artificiales de Nochevieja.

En general, la época más lluviosa es la primavera y la más fría, el final del invierno. De todos modos, al viajar a Ámsterdam hay que llevar siempre un poco de ropa de abrigo en la maleta y equipamiento adecuado para la lluvia y el viento, ya que el clima es muy cambiante.


Tulipanes
Keukenhof

Para disfrutar de los campos de tulipanes en su máximo esplendor hay que viajar en primavera, pero es recomendable informarse bien, porque debido al tiempo la floración puede trasladarse entre marzo o mayo. Una buena pista para saber cuándo estarán en su punto es ver las fechas de apertura de la exposición del parque Keukenhof, en Lisse, que ofrece composiciones florales y cuya celebración cambia cada año en el calendario.



CÓMO IR

Avión

Las principales rutas aéreas que llevan desde España hasta Holanda son varias. El aeropuerto principal del país es el de Ámsterdam, el aeropuerto de Schiphol. El trayecto desde España dura algo más de 2 horas.

Bajo el aeropuerto de Schiphol está la estación de ferrocarriles, desde donde salen trenes hacia el centro de Ámsterdam cada 15 minutos. El trayecto dura unos 20 minutos. También de allí salen trenes a las principales ciudades de Holanda y a otros países. Hay también muchas líneas de autobús y servicios lanzadera de autocares que conectan con hoteles y calles del centro.

Coche o tren

Desde la frontera de España con Francia hasta Holanda hay, como mínimo, unas 13 horas de coche. Casi lo mismo es lo que tarda la conexión en autocar y en tren. En este caso es necesario cambiar de tren, y de estación, en París.

Lo más práctico es llegar al país con avión y una vez allí alquilar un coche o desplazarse en tren o autocar.

DOCUMENTOS Y MONEDA

En base a los acuerdos de Schengen, para viajar a Holanda, como país miembro de la UE, no es necesaria ninguna formalidad extra, pero se debe llevar el DNI o el pasaporte en vigor. Asimismo, es importante contar con la tarjeta de asistencia sanitaria europea, que permite los convenios con la Seguridad Social española.

La moneda holandesa es el euro y el voltaje de la electricidad es igual que en España. Hay muchos establecimientos que no aceptan tarjetas de crédito, con lo que es recomendable llevar también efectivo.

DROGA Y PROSTITUCIÓN

La droga y la prostitución son los dos grandes temas por los que todo el mundo se pregunta al hablar de Ámsterdam. La sociedad holandesa puede parecer muy tolerante si se la compara con otros países de nuestro entorno, y en muchos temas lo es. Sin embargo, en torno a esto hay muchos mitos a desterrar.

Los holandeses y en concreto los habitantes de Ámsterdam están un poco hartos de que se identifique su ciudad con un fumadero de marihuana y un burdel. Es cierto que, según la legislación holandesa, la droga es ilegal pero se puede fumar hachís y marihuana en los establecimientos catalogados y rotulados como “coffee shop”, que tienen una licencia especial del Estado. En ellos se puede encontrar hasta una carta con la variada oferta que tienen, pero sin embargo no se puede consumir alcohol ni, en algunos de ellos, tabaco. La entrada está prohibida a los menores de edad.

Pero a los holandeses les gusta la libertad pero también, y mucho, las normas. El viajero puede estar fumando un porro dentro de un coffee shop sin ningún problema, pero si sale a la calle para disfrutarlo en la acera tomando el sol se puede encontrar con un policía municipal que le ponga una multa que le va a salir cara. Y ante cualquier duda sobre un establecimiento, el Estado lo cierra inmediatamente. Es ilegal producir, poseer, vender, importar y exportar drogas. Los coffee shop solo pueden vender drogas blandas y en pequeñas cantidades, no más de cinco gramos de cannabis por persona al día.

En los últimos años el gobierno se ha puesto las pilas y el tema de las drogas se afronta ahora con mucha más severidad. Los heroinómanos están atendidos y, de hecho, se experimenta una sensación de más peligro al pasear por otras ciudades europeas que por Ámsterdam. Los servicios sociales de la ciudad están a menudo desbordados con los hippies de los años 70 que llegaron a la ciudad aspirando la libertad y quedaron atrapados en la adicción.

Lo mismo pasa en torno a la prostitución. El viajero se sorprende al ver a las prostitutas saludar desde los escaparates iluminados de color rojo, a veces en fachadas adosadas a iglesias.

La prostitución está regulada en tierras neerlandesas, pero aunque la situación de estas mujeres, a nivel de seguridad y derechos, es infinitamente mejor que las de otras ciudades, no hay que olvidar que sigue existiendo la trata de personas y que muchas de las chicas que saludan –a veces alegremente a un niño que las mira con un globo en la mano- son menores de edad y llegadas de manera irregular de países muy pobres.

En los últimos años han surgido varios movimientos sociales y políticos que han denunciado la situación del Barrio Rojo de Ámsterdam, donde se concentran la mayor parte de escaparates. El ayuntamiento de la ciudad está intentando frenar la masificación en esas calles. Desde el consistorio se considera que en los últimos años el aumento de los turistas en esta zona ha ido ligado a un incremento de la criminalidad y violencia en las calles, con abuso de alcohol incluido. Por eso han puesto en marcha una campaña para regular la densidad de personas en las calles del barrio, y agentes municipales dirigirán a los turistas hacia otras zonas menos concurridas o les multarán si muestran conductas incívicas.

Las denuncias desde diversos movimientos por la situación de la mujer han hecho que poco a poco el número de prostitutas en el Barrio Rojo vaya decreciendo. Pertenece al viajero la decisión de si quiere participar en la cara más sórdida de Ámsterdam o contribuir a una sociedad más igualitaria y justa.

El consumo de alcohol está permitido solo a mayores de 18 años, y son muy estrictos. Incluso si un joven está con su familia en una terraza y pide una cerveza, si su apariencia es de ser más joven de 18, los camareros le pedirán sin dudar la identificación para comprobarlo.

Recientemente se han multiplicado los espacios públicos, como plazas o ciertas calles, con carteles de prohibición de beber alcohol o fumar porros. La multa para los que infringen la prohibición es de 95€.

EN ÁMSTERDAM


OFICINAS DE TURISMO

En los museos y centros culturales hay importantes descuentos para diferentes colectivos, y las familias también cuentan con muchas facilidades para ir con sus hijos, que a menudo entran gratis hasta los 18 años. 

Repartidas por Ámsterdam y todo el país, hay más de 300 oficinas de turismo, indicadas con las siglas VVV, con las tres letras formando un triángulo. Allí se puede encontrar todo tipo de informaciones locales, mapas, entradas, relaciones de alojamientos y restaurantes… El órgano nacional oficial es la Oficina Nacional de Turismo y Congresos de Holanda, con la web www.holland.com. que ofrece numerosa información y noticias.

TRANSPORTE PÚBLICO

El transporte público es muy completo, tanto dentro de las ciudades como en servicios interurbanos. Para el turista, es muy recomendable adquirir alguno de los paquetes combinados con descuentos en transportes y visitas.

Transporte público en Ámsterdam


Transporte_publico


En Ámsterdam y la mayoría de grandes ciudades del país lo más cómodo y habitual es coger el tranvía. El metro, teniendo en cuenta que gran parte del país está bajo el nivel del mar, es residual, y solamente funciona en Ámsterdam y en Róterdam. En la capital tiene una modesta red, la última parte de la cual (la línea Norte-Sur) se inauguró en 2018, con grandes retrasos: durante su construcción hubo que hacer un túnel por debajo del río y los edificios centenarios del centro, y alguno de ellos sufrió pequeños desplazamientos.

En las oficinas de turismo se puede conseguir un completo mapa del transporte público, como tranvías, autobuses y metro. Es conveniente adquirir algún tipo de abono. Para conocer todas las opciones de transporte público, rellenando el origen y el destino: https://maps.gvb.nl/en.

Hay una tarjeta recargable que combina el tren y los medios de transporte urbanos, la OV-chipkaart, que puede ser personal o no (en ese caso, se llama “anónima”). También hay billetes que ofrecen viajes ilimitados a determinadas horas, como el Amsterdam Travel Tiquet. De todas maneras, el tamaño de las grandes ciudades de Holanda permite fácilmente visitarlas a pie o en bicicleta. En la web oficial de la red de transporte público de Ámsterdam (GVB) se puede encontrar todo tipo de información sobre el mapa de las líneas en la ciudad, planificador de rutas, cómo comprar los billetes y toda la oferta disponible. Los billetes se pueden comprar en diversas tiendas y en las taquillas y máquinas expendedoras de las estaciones. www.gvb.nl

Amsterdam_City_Card

Para el turista, es muy recomendable adquirir alguno de los paquetes combinados con descuentos en transportes y visitas. Por ejemplo, para Ámsterdam, es muy útil comprar el llamado “I Amsterdam City Card”. Es un paquete compuesto por una tarjeta, un tiquet para el transporte público, y una guía. Da derecho a utilizar gratis los transportes públicos de la red municipal, así como una excursión gratuita en barco por los canales de Ámsterdam. También incluye la entrada gratis en más de 25 museos y lugares de interés, descuentos en varios restaurantes, y la posibilidad de aparcar el coche en las zonas “P+R” (Park and Ride) de la ciudad con un descuento del 50%. El paquete se puede comprar con validez para 24, 48, 72, 96 y 120 horas. Precio: 60, 80, 95, 105 y 115€ respectivamente. Se puede adquirir online en la web turística www.iamsterdam.com

Para quien pretenda moverse también por el país, existe un paquete similar pero con más tiempo de vida, llamado Holland Pass, que cubre los principales monumentos y museos del país. Se compra online una tarjeta, en tres modalidades de precios (40, 55 y 72 €), que incluyen más o menos atracciones, y además da derecho a descuentos en más de un centenar de tiendas y restaurantes. www.hollandpass.com


Bicicleta

La bicicleta es la reina en Holanda, pero hay que saber una serie de reglas para no tener un accidente no deseado. Es importante respetar el carril bici (fietspad) y no salirse de él. Cuando se alquila una bicicleta, a menudo hay que dejar pagado un depósito, que se recupera al devolverla. A veces no se admite el pago con tarjeta, con lo que es importante llevar encima algo de dinero en efectivo por si acaso.

Si no se domina mucho el pedalear, mejor abstenerse en las grandes ciudades como Ámsterdam, a no ser que se quiera ser insultado en todas las lenguas del planeta por los que corren –y mucho- a bordo de sus bicis por las calles.

En todos los sitios, ciudades grandes y pueblos pequeños, hay establecimientos donde se puede alquilar una bicicleta y, a veces, otros vehículos como tándems, bicis eléctricas o vehículos a pedal variados.



Automóvil

En los aeropuertos y en las ciudades se puede alquilar fácilmente un coche para trasladarse por el país. Las carreteras están en buen estado y bien señalizadas, se conduce por la derecha y no es necesario pagar ninguna viñeta ni peaje. Se puede circular con la documentación española. Paralelamente a muchas carreteras discurren los carriles bici fietspad, y hay que respetar el paso de las bicicletas antes de cruzar. Ellas tienen prioridad.

Hay radares de control de velocidad en casi todas partes y las multas son caras. La policía holandesa es muy estricta con el respeto a las normas de circulación y de aparcamiento (casi siempre de pago).

Transporte público interurbano

El tren es un medio muy cómodo para trasladarse entre ciudades. Cuenta con una red muy completa que conecta todo el país, y las estaciones suelen estar en lugares muy céntricos. Por ejemplo, de Ámsterdam a Utrecht se tardan 30 minutos en tren, o de Ámsterdam a La Haya, 45 minutos.

Los trenes suelen estar divididos en asientos de primera y segunda clase, y normalmente se puede acceder con bicicleta. Hay que tener cuidado, porque a veces los andenes comparten dos trenes estacionados uno detrás del otro, lo que puede ser motivo de confusión a la hora de subir.

La red ferroviaria está gestionada principalmente por la Nederlandese Spoorwegen (NS). Hay diferentes billetes, como el “dagkaart”, billete para un día con viajes ilimitados; el “weekendretour”, para el fin de semana; además de la tarjeta monedero recargable OV-chipkaart. Hay que vigilar porque a veces estas no se pueden recargar con tarjeta de crédito sino solo con efectivo o con una tarjeta con PIN. Los trenes que conectan las ciudades más grandes, como por ejemplo Ámsterdam, Utrecht o Maastricht son conocidos como Intercity. Los trenes Sprinter conectan destinos regionales con ciudades grandes, como el sistema de cercanías. Los billetes se pueden comprar en las taquillas o en las máquinas expendedoras de las estaciones. www.ns.nl.

La red de trenes está conectada con la red de autobuses de línea, con lo que se cubre todo el territorio. La empresa que lo gestiona en casi toda Holanda es Connexxion, tanto en servicios urbanos como interurbanos. www.connexxion.nl.

DÓNDE ALOJARSE

En Ámsterdam hay una gran variedad de alojamientos para todos los gustos y presupuestos. Se recomienda reservar con tiempo para conseguir mejores precios. Muchos hoteles ofrecen además servicio de alquiler de bicicletas o descuentos en visitas turísticas, por lo que es conveniente informarse bien.

Hoteles turísticos convencionales

Hay de todas las clases, tamaños y categorías y por todo el país. Las estrellas se determinan en función de si existen o no ciertos servicios, más allá de la calidad. Aparte de las grandes cadenas, lo más frecuente en hoteles de precio medio es disponer de un máximo de 20 habitaciones, y los hay con mucho encanto. Casi todos tienen wifi, pero en cambio servicios como aire acondicionado pueden escasear. En muchos casos, debido a la geografía y la arquitectura de los edificios, no hay ascensor y sí escaleras muy inclinadas.

Bed and breakfast

Hay muchos repartidos por todo la ciudad. Suelen ser casas pequeñas, a menudo antiguas y con mucho encanto, que ofrecen 4 o 5 habitaciones. Muchas veces el servicio es tan personal que parece que estás viviendo con la familia.

Albergues juveniles y hostales

Hay de todos los tipos y es la opción más barata, con habitaciones compartidas pero normalmente con mucha limpieza. La asociación de albergues de los Países Bajos se llama Stayokay y está afiliada a Hostelling International.

Hostales muy económicos y de “fiesta”

En Ámsterdam y en otras ciudades hay hoteles muy baratos donde el ambiente de “fiesta” es lo habitual. Sin embargo, hay que recordar que la legislación es muy estricta y, en contra de los tópicos, en muchísimos sitios está prohibido fumar marihuana o beber alcohol.

Parques de bungalós