Mapa de Roma

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1. Coliseo. 2. Foro Romano. 3. Fontana di Trevi. 4. Panteón. 5. Basílica de San Pedro. 6. Museos Vaticanos. 7. Plaza Navona. 8. Catacumbas. 9. Sant’Angelo. 10. Parque y Galería Borghese.

Roma hoy

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Roma es la ciudad con la mayor concentración de patrimonio histórico y arquitectónico del planeta –con más del 16% del acervo cultural del mundo–, y su centro urbano, rodeado por el perímetro de las murallas de Aureliano, es el testimonio vivo y superpuesto de casi tres mil años de historia. Esta expresión única de la herencia histórica, artística y cultural del mundo occidental fue declarada patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1980, junto con la Santa Sede y la basílica de San Pedro. De hecho, entre las muchas singularidades con que cuenta la capital italiana, hallamos que dentro de su territorio se enclava un estado diferente, el Vaticano, uno de los más pequeños pero poderosos del mundo. Incluye esta guía, lógicamente, las visitas más destacadas a la sede papal.

A ratos laberíntica, en ocasiones diáfana, Roma siempre sorprende porque, aun con su cosmopolitismo, es posible encontrar barrios en los que se hace vida de pueblo, con personas sentadas en la puerta de sus casas debatiendo sobre el devenir del día, tomando el fresco por las noches. Con sus inconfundibles motorini (ciclomotores) y scooter ronroneando por doquier que son una seña más de identidad de la ciudad, Roma es a la vez vanguardia de la moda y el estilo y "pequeño pueblo" donde comprar en la charcutería de siempre, entrar en un café por el que no pasan los años, acudir a un mercadillo de saldos... rodeados de algunas de las más imponentes ruinas del Imperio Romano, columna vertebral de nuestra base cultural.

Roma es una ciudad con una gran calidad de vida, en la que se come y se bebe de maravilla, con muchas opciones nocturnas para divertirse y que tiene siempre a mano un rincón agradable –o un gran parque– en el que desconectar cuando nos saturan las visitas a ruinas y museos o nos fatigan las subidas y bajadas a sus míticas siete colinas.

Recomendaciones para el viaje

Época

La mejor época del año para visitar Roma es primavera y otoño, aunque esta última estación es la más lluviosa. El invierno también es agradable, con días soleados y temperaturas mínimas que rondan los 5ºC. En julio y agosto el calor y la humedad pueden resultar sofocantes.

Entrada al país

Italia recibe un alud de inmigrantes todos los años, especialmente desde sus límites meridional y oriental. Por ello las autoridades son especialmente sensibles a la llegada de extranjeros. Normalmente solo es necesario el documento de identidad o el pasaporte para entrar en el país (ello incluye varios países latinoamericanos como Argentina, Brasil, Chile, Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras, México, Nicaragua, Panamá, Uruguay o Venezuela), pero la situación puede cambiar en función de coyunturas políticas. Infórmese, antes de viajar, acerca de qué nacionalidades latinoamericanas pueden necesitar visado. Puede ser útil esta web: http://embassy-finder.com.

Llegada

Roma cuenta con dos aeropuertos. En el Leonardo da Vinci, conocido popularmente como Fiumicino, hay tren y autobuses al centro de la ciudad. El aeropuerto de Ciampino está conectado a la ciudad mediante autobuses. Por lo general, no hay conexión pública entre las 12 de la noche y las 5 de la mañana, lo que deberá tenerse en cuenta en caso de tener un vuelo nocturno. Terravision (book.terravision.eu) 9€ ida y vuelta; SIT (booking.sitbusshuttle.com) 9€ ida y vuelta; Cotral (www.cotralspa.it) 7€ por trayecto, Ferrocarril (www.trenitalia.com) 8€ por trayecto.

Moneda

La moneda oficial de Italia es el euro. Todos los comercios aceptan las tarjetas de crédito más comunes. Tal vez en alguna frutería, trattoria o pequeño comercio alejado del centro se vea obligado a pagar en metálico, infórmese antes de consumir.

Visitas

La mayoría de los puntos de interés de Roma se encuentran dentro de la muralla aureliana, que delimita el centro histórico, especialmente en el entorno de la Plaza Navona, el Panteón, Campo dei Fiori, el barrio judío y el Trastevere.

Aunque el turismo es una gran industria para la ciudad (alrededor del 15% de sus ingresos), las tradiciones siguen teniendo mucho valor. Hay que recordar que en muchas iglesias no se permite la entrada con pantalones cortos o minifaldas, y tampoco con escotes pronunciados. Los vigilantes suelen ser muy estrictos. Las medidas son inflexibles en el Vaticano. Revise su vestimenta antes de realizar esas visitas. Las mujeres pueden recurrir a un pareo guardado en el bolso para esconder sus piernas o a un pañuelo grande para cubrir hombros, espalda y escote.

Inevitablemente, en los grandes museos y monumentos más importantes siempre hay gran cantidad de visitantes. Armarse de paciencia es imprescindible, pero también se pueden emplear tácticas que sirven para cualquier gran ciudad turística: acuda a lugares como el Coliseo o los Museos Capitolinos justo en el momento de la apertura o poco antes de que cierren. Las horas centrales son aquellas en las que grandes grupos colapsan casi todos los sitios. Sacrifique la hora de comer, es un momento en que monumentos y museos suelen vaciarse. Si va a estar varios días en la ciudad, no le importe regresar varias veces al mismo lugar para hacer visitas cortas pero más relajadas en lugar de una que se prolongue en exceso o no sea gratificante porque los demás asistentes le impiden ver lo que desea. Practique esto especialmente en lugares en los que no se paga, como el Panteón y las iglesias; o en lugares en los que puede entrar en días consecutivos con el mismo billete, como el Coliseo. Resultará mejor pasarse tres veces durante diez minutos a una hora estratégica que una larga estancia cuando está tan abarrotado que no podrá ver ni el pavimento.